bBoletin de la Comision por el Presupuesto – junio

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Modelo de planta principal en adelante

 

Problemas, no soluciones. Estudiantes y docentes tenemos que padecer cotidianamente las políticas de ajuste y las medidas expulsivas que la gestión de esta facultad aplica. Las falencias educativas se amontonan una tras otra haciendo de nuestras carreras una verdadera pista de obstáculos.

Con mucha suerte podemos acceder a una “beca” irrisoria (sorteando recortes en el número de becas,  criterios de evaluación arbitrarios, y retrasos en su asignación de más de un mes), cuyo monto no alcanza siquiera a cubrir la mitad del costo promedio de una sola materia (cuando la misma debe cubrir el 100% ó 50% real de todas las materias que queramos cursar el cuatrimestre). Para empeorar la situación, la oferta horaria de las materias resulta desastrosa, y esto es así principalmente por la falta de aulas disponibles para asignar a comisiones de prácticos en las bandas horarias más concurridas (17-23hs), y frecuentemente también debido a las trabas para la adjudicación de cargos docentes para las cátedras (ni hablar de que los nuevos docentes cobren un sueldo). Esta combinación de factores hace que tengamos que cursar hacinados y en pésimas condiciones de cursada, o directamente que implique nuestra deserción y la de una inmensa cantidad de compañeros y compañeras laburantes, con y sin hijos, a los que termina haciéndoseles imposible cursar.

La ausencia de guardería y comedor, malas condiciones de infraestructura, como las “salidas de emergencia” cerradas, acompañan las condiciones que ya nombramos.

Promediando el cuatrimestre asistimos a un panorama algo distinto del que veíamos en los primeros días de clase. Las aulas, antes abarrotadas, (que duplicaban con facilidad los 30 alumnos establecidos como techo para los prácticos) parecen hoy adecuadas a la cantidad de alumnos que cursan. El saldo es claro: la deserción que prevemos todos los cuatrimestres. La conclusión, también: las aulas y los horarios son, a todas luces, insuficientes para cubrir una matrícula que aumenta constantemente.

La política de nuestro decano Trinchero no apunta a otra cosa más que a lo que asistimos (y denunciamos) todos los días. La pasividad que muestran ante la gravedad de este problema los hace, a él y a los suyos, cómplices de la precariedad y la deserción. Con sus constantes muestras de desidia, la dirección de la facultad pone de manifiesto su intención de atacar nuestros derechos, recortando las posibilidades que faciliten el acceso a la educación, nuestro derecho a la educación.

De la LES, la CONEAU, y el MODELO PRIVATIZADOR.

Estos problemas que sufrimos en filo no son hechos aislados. En Sociales en 2008 se cayó una viga en los baños de la sede de Marcelo T, en Ingeniería hace poco se cayó un ascensor, en Medicina no hay gas, y no tratemos de imaginar que pasaría en facultades como Psicología si se tiene que realizar una evacuación. Estos hechos tienen un correlato a nivel UBA y a nivel nacional, y responden al modelo privatizador y de ajuste que avanza en todas las universidades nacionales con diferentes caras: tratando de acreditar carreras a la LES-CONEAU, recortando de becas, dejando a la gran mayoría de los docentes sin sueldo, etc.

Desde hace casi 20 años, estudiantes y docentes venimos resistiendo el ahogo presupuestario en la Universidad, siendo éste consecuencia de la LES menemista (Ley de Educación Superior) sancionada en 1995.

La política del imperialismo para Latinoamérica es destruir la educación pública y al alcance de todos, para ponerla al servicio de los intereses de las empresas, y no a los del pueblo trabajador. Para ello se sancionó la LES y se creó uno de los organismos que se encarga de implementarla: la CONEAU (Comisión Nacional de Educación y Acreditación Universitaria). Ésta tiene como tarea el ajustar las carreras al modelo de la LES, cosa que implica el recorte los ciclos de grado, “reforma” del plan de estudio de por medio, y el pase del resto de los contenidos a posgrados pagos. Entonces la acreditación de nuestras carreras al mercado y las empresas implica necesariamente la privatización de nuestra educación.

Así, a pesar de la traición de la Franja Morada, el MNR, el Kirchnerismo y otros sectores, la LES fue y sigue siendo enfrentada por el movimiento universitario.

El gobierno de los K es el continuador de este modelo. Pese a su discurso “progresista” aplica el ahogo presupuestario en todas las universidades. En acuerdo con Hallú en la UBA y los decanos Aliaga en Exactas, Rosito en Ingeniería, y Trinchero en Filo, nos recorta las becas y se junta con los demás decanos a ver como reforma nuestros planes para hacer pasar la LES.

Que a nosotros se nos caiga a pedazos el edificio, mientras ya dos pisos de nuestra Facultad se destinan a Laboratorio de Idiomas, hace más indignante el hecho de que la gestión pretenda dedicarle un edificio entero (y escindido del actual) a posgrados pagos en el estacionamiento. Esto también es parte del modelo privatizador y de la política de ahogo presupuestario que denunciamos.

Por eso, luchar por un edificio que contemple las necesidades urgentes de los estudiantes de las carreras de grado es luchar contra la privatización de nuestra educación.

Éstas, junto a las otras tareas del movimiento estudiantil (como la lucha contra el desfinanciamiento traducido en los “recursos propios”, contra el procesamiento de los estudiantes, etc.) se unifican en la lucha contra la aplicación de éste modelo que avanza desde los terribles ‘90 hasta hoy, en pleno gobierno “nacional y popular”.

¿Edificio privado para los negociados, o edificio público para todos?

Desde hace unos años los estudiantes de Filo venimos peleando por el espacio del estacionamiento (con salida a la calle Bonifacio) que la gestión utiliza en forma privada y parásita. Hace ya más de un año, desde la Comisión por el Presupuesto nos contactamos con arquitectos/docentes de la UBA para realizar un diagnóstico del edificio actual y evaluar cómo podría aprovecharse tal espacio. Hoy, luego de militar coordinadamente con docentes y estudiantes de la cátedra de Diseño IV de FADU, y de discutir las cuestiones políticas y técnicas del edificio de Filo, ya estamos en condiciones de presentar posibles proyectos de edificio a construirse en el estacionamiento.

El proyecto de edificio de la Comisión por el Presupuesto afianza una posición contraria a la de la gestión de la facultad: apunta a la creación de un mayor número de aulas –que permitiría expandir la oferta horaria y dar la oportunidad de cursar a quienes no pueden hacerlo por cuestiones de trabajo-, piensa en instalaciones más cómodas y seguras para la circulación, y da la posibilidad de destinar espacio a un comedor universitario y una guardería. Entendemos que todo esto confeccionaría, de forma más o menos completa, un cuadro que daría abasto a las necesidades de la población de Puán y ofrecería una solución al problema de hacinamiento que se repite al comienzo de cada cuatrimestre.

El proyecto comprende el vínculo con los  alumnos de la cátedra de Diseño IV, a cargo del docente Álvarez, de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU). Los arquitectos realizaron un diagnóstico del edificio actual y propusieron una serie de planos de los que se seleccionaron los que más se aplicaban a las falencias y necesidades de Puán, en función también de los costos más bajos posibles. Esto implica un trabajo interdisciplinario entre los miembros de la  Comisión y los alumnos de FADU con el fin de confeccionar un proyecto que comprenda las carencias del actual edificio y las necesidades postergadas de los alumnos de Puán. El concepto del proyecto es el de  un “proyecto integral”, apuntando a aumentar las aulas dedicadas a la carrera de grado, ampliaciones en la biblioteca, guardería, comedor estudiantil y otras cosas que conforman la infraestructura de una educación pública decente.

planta baja del edificio

Este proyecto se presenta en contraposición a las intenciones de la gestión de erigir un edificio de lujo escindido del actual, que sería utilizado para los posgrados y el Laboratorio de Idiomas, es decir, las actividades pagas por las cuales la gestión recibe y recibiría un ingreso aun mayor de plata. A este hecho se añade la cuestión de que se ha solicitado un préstamo al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para financiar el proyecto de la gestión, contribuyendo no solo a una mayor privatización de la facultad sino también sujetándola al interés político del organismo  y  atentando, en consecuencia, contra su autonomía.

Mientras que las condiciones de trabajo y de cursada en las carreras de grado de la facultad están lejos de ser óptimas para integrar a la gran demanda de alumnos que posee, la gestión impulsa y promueve la política de privatización de la universidad, pretendiendo reducirla a un espacio burocrático funcional a sus intereses político-económicos y a costa, como siempre, del alumnado que forma –o bien podría formar- parte de ella.

Este proyecto ha demandado grandes esfuerzos de parte de la comisión (y también de los estudiantes y docentes de FADU) y hemos concentrado muchas energías en ello. Pero nosotros entendemos que no basta solo con la presentación de un proyecto alternativo. Las acciones de las autoridades de la facultad han dado y siguen dando a entender que no lograremos “hacerles cambiar de proyecto político” (o mejor dicho torcerles el brazo privatizador) si no nos movilizamos. Nuestra facultad ha sido testigo de grandes conquistas. Hemos logrado que en ella no se implemente la LES con la fuerza que se implementó en las otras facultades, hemos defendido la integridad de nuestras carreras de grado, hemos logrado la adjudicación de cargos docentes, de rentas, de becas, de cátedras paralelas. Pero es importante no olvidar nunca que estas cosas las conseguimos peleándolas todos juntos, movilizándonos, organizándonos, debatiendo y construyendo planes de lucha entre todos y todas. Con sus altos y bajos, entendemos estos procesos como fundamentales, porque la comisión nació de ellos, y hoy tenemos la convicción fuerte de que el camino a seguir es el de la organización y la lucha.

Y con ese tono queremos encarar esta actividad. Queremos mostrar que con esfuerzo es posible crear respuestas a las carencias a las que nos someten las autoridades, el Estado nacional, los organismos internacionales…. pero además queremos llamar a defender estos proyectos que construimos, a discutirlos, a mejorarlos, someterlos al juicio de todos y todas. Presentamos el proyecto para que el estudiantado se comprometa con él, y lo defienda, de nuevo, organizándose y peleando por lo que le corresponde.

De la comisión y la construcción de un movimiento estudiantil organizado y combativo.

Desde que la comisión fue creada en una toma en agosto-septiembre del 2008, (en el medio de un proceso de lucha por el aumento presupuestario a partir de un reclamo docente) que se plantea ser un espacio de debate y acción para todos los estudiantes que se vincularan de disienta manera con ella. A su vez le pusimos como propósito ser un sostén, una contención orgánica de los estudiantes que se prestaron a la lucha (encuadrados en una agrupación política y no encuadrados) previendo el reflujo que siempre acontece y deja nuestras fuerzas completamente aisladas.

En este sentido fue que la Comisión por el Presupuesto se dio a la tarea de trabajar semanalmente las temáticas políticas de la coyuntura universitaria.  Este trabajo está guiado por el desarrollo de la organización de los estudiantes desde las bases, y a partir de ésta llevar a cabo un análisis de nuestra coyuntura que nos permita llenar de contenido la lucha.

Por más que en este momento nuestras fuerzas estén concentradas a las indignas condiciones de cursada, esta temática no es en absoluto nuestro único interés. Pero lamentablemente nuestras posibilidades de acción están determinadas por la cantidad de personas que integran la comisión, y por la práctica de lucha que elegimos para lograr nuestras reivindicaciones. Práctica que nos limita y potencia a la vez: nos limita ya que al tener que profundizar fehacientemente las problemáticas no podemos dedicarnos a dos al mismo tiempo, y nos potencia ya que si se labura intensamente una temática nos preparamos mejor para poder dar una lucha coherente con las adversidades a las cuales nos enfrentamos.

Durante estos casi dos años la comisión se concentró en la construcción de un espacio de debate, en una forma de laburo, en el desarrollo de temáticas (haciendo videos, boletines, charlas e infinidad de reuniones). La comisión puede y va a seguir haciendo lo mismo, teniendo el éxito (que no es poco) que hasta ahora tuvo, pero como dijimos  en el primer boletín “queremos invitar a discutir el ¿Cómo? y el ¿Qué? de la lucha” porque la única forma de lograr la victoria de nuestros reclamos es que esos reclamos sean tomados por todos y todas. Queremos dar a conocer este espacio para que crezca, para que la discusión esté en la boca y en las manos de todos y todas, ya que todas las concesiones que han hecho hasta la fecha han nacido de la lucha. El poder no concede nada sin una exigencia, nunca lo ha hecho y nunca lo hará.

Creemos que la construcción de un estudiantado fuerte y organizado, y que pelee sus luchas y se solidarice con las del resto de los compañeros del campo popular, es la tarea pendiente del activismo combativo. Rescatando el camino que se ha propuesto al comisión y el trabajo al que se ha prestado, queremos continuar construyéndola y llamando al resto de nuestros compañeros a organizarse, discutir y accionar con nosotras y nosotros, porque creemos que la construcción de esta comisión y todos los espacios de base, son un aporte orgánico importantísimo a la construcción de movimiento estudiantil.

 

¿Aulas superpobladas?

Aulas superpobladas. Oferta horaria insuficiente. ¿No te resulta cada vez más difícil cursar?

Año nuevo, problemas viejos. Las aulas abarrotadas son moneda corriente en cada inicio de cuatrimestre,y dado que el número de inscriptos a nuestra facultad crece cada año, el problema, lejos de solucionarse, cada vez se hace mayor. En los teóricos más concurridos y los pocos prácticos de horario nocturno se hace difícil hasta entrar al recinto. Ya no entramos ni sentados en el suelo…

Los prácticos, que por norma no deberían poder superar los 30 estudiantes, exceden con facilidad la media centena. La falta de aulas se hace evidente en los prácticos convertidos por la necesidad en mini teóricos,

donde la participación activa del conjunto de los estudiantes (para la cual está pensada dicha instancia) se hace prácticamente imposible. Faltan aulas, y las más grandes se vuelven chicas ante la siempre creciente población de la facultad. Los horarios de cursada son otra gran deuda que nuestra gestión no parece interesada en saldar: escasean en el turno vespertino, única franja posible para el enorme número de trabajadores que estudian (o intentan estudiar) en Puán.

Ni que hablar de la ausencia de una guardería, fundamental en una facultad que ostenta el mayor porcentaje de estudiantes con hijos dentro de la UBA.

No hace falta un análisis político demasiado profundo: un breve vistazo a las condiciones generales de cursada muestra a las claras que la institución no está hoy en día pensada (ni capacitada) para albergar más que una minoría de la población estudiantil inscripta. Para quién trabaja o tiene hijos, los tiempos -en la mayoría de los casos- sencillamente no dan. Son pocos quienes pueden acomodar sus horarios para poder siquiera llegar a la cursada, pero estos problemas no parecen ocupar un lugar muy importante en la agenda de la gestión. Más bien, si tenemos el privilegio de permanecer en una materia a lo largo del cuatrimestre, el paulatino “vaciamiento” de la aulas nos muestra que la apuesta institucional es por la deserción.

¿Nuevas aulas? ¿Nuevo edificio? ¿Para quiénes?

Este año, al entrar a Puán, nos encontramos con una pequeña obra en construcción, justo en el fondo del patio. Desde la Comisión, estuvimos intentando averiguar de qué se trataba el proyecto… ¿Más aulas? Sí, aparentemente Trinchero (nuestro actual decano, que fue reelecto fraudulentamente a fines del año pasado y que usó como eje de su campaña el tema del “nuevo edificio”) ha decidido construir tres aulas nuevas para solucionar los problemas de cursada de todos los estudiantes de todas las carreras de grado de Puán. Es cierto: tener tres aulas más puede ser considerado un pequeño avance, no lo negamos. Pero tampoco podemos negar que la construcción de sólo tres aulas nuevas es irrisoria y apenas puede servir de parche al problema que venimos describiendo. Si tenemos en cuenta que cada año la matrícula de nuestra facultad aumenta en unos 4.000 o 5.000 alumnos, las cuentas visiblemente no cierran.

Por otra parte, en algunos pasillos ha circulado el tema del “nuevo edificio en el estacionamiento”, emprendimiento que daría una solución real al problema y que Trinchero utilizó como promesa en su campaña política para la reelección. Los que estamos más avanzados en nuestras carreras sabemos que durante años los estudiantes hemos estado reclamando, de distintas maneras, que el espacio del estacionamiento sea aprovechado para dar respuesta al problema del hacinamiento y la falta de horarios para cursar. ¿Qué pasó entonces? ¿La gestión de la facultad, con Trinchero a la cabeza, estaría respondiendo por fin a la justa demanda que durante tantos años se había negado a escuchar? Cuando averiguamos un poco mejor de qué se trata el famoso Proyecto del nuevo edificio, confirmamos que efectivamente la gestión ha decidido utilizar ese espacio para construir nuevas aulas… pero no para resolver los problemas que tiene el edificio actual, no para mejorar las condiciones y posibilidades de cursada de los estudiantes y docentes de las distintas carreras que se dictan en Puán, sino para destinar ese edificio a la cursada de postgrados e idiomas, ambas actividades pagas. De hecho, el edificio que se planea construir en el estacionamiento estaría absolutamente separado del actual, es decir que nosotros ni siquiera tendríamos acceso a él. No es casual: mientras los problemas de la universidad pública (es decir, de las carreras de grado de nuestra facultad) son emparchados con sólo tres aulas que están muy lejos de dar respuesta al problema real que vivimos cuatrimestre a cuatrimestre, el grueso de los recursos que posee la institución son destinados a mejorar y ampliar aquellas actividades que son pagas y que forman parte de una política de privatización de la UBA.

Este edificio, además, empezaría a construirse con recursos que provienen de un préstamo que la Facultad ha solicitado al BID (Banco Interamericano de Desarrollo). Según sabemos, solamente las investigaciones del terreno y la elaboración del proyecto le han costado a la Facultad un total aproximado de ascienden a $340.200 aproximadamente. En el siguiente apartado mostraremos que, probablemente, este número se podría haber achicado muchísimo si el Proyecto del nuevo edificio hubiera sido encarado partiendo de la auto-organización de la UBA, dando lugar a la discusión colectiva y la participación de estudiantes y docentes. Pero más allá de esto, lo más grave es que los costos políticos que este préstamo del BID supone para la Facultad son, indudablemente, mucho más altos que los costos monetarios: sabemos bien que estos organismos internacionales no hacen caridad sino política, y este tipo de subsidios condicionan los posicionamientos políticos de nuestra universidad y amenazan además -directa o indirectamente- su autonomía.

Otros proyectos posibles

Hace ya mas de un año que, enterados de que el proyecto oficial de la gestión no contemplaba una solución a las problemáticas que vemos dia a dia en nuestra cursada, desde la Comisión por el Presupuesto decidimos encarar el problema desde otro lado. Así, hicimos contacto con la Facultad de Arquitectura y Diseño Grafico de la UBA (FADU), mas precisamente con los alumnos y docentes de la catedra de Diseño IV – Alvarez. Trabajando conjuntamente durante todo el segundo cuatrimestre de 2009 logramos concretar varios proyectos de edificio que contemplaron las deficiencias del edificio actual en todos sus aspectos. De todos estos, siguiendo la recomendación de los arquitectos a cargo del proyecto, hemos elegido los que mas se ajustan a nuestras necesidades, mejorando la circulación de personas, el estado y la infraestructura de aulas y pasillos, aumentando la capacidad del edificio, y también teniendo en cuenta los presupuestos que mas se acoplan a gastos que la facultad podría llevar a cabo.

Siguiendo con este trabajo, estamos organizando para este cuatrimestre una exposición del proyecto alternativo en nuestra facultad, con una maqueta permanente, una charla de los arquitectos sobre el estado actual de la facultad y un folleto con la explicación del proyecto que la Comisión pretende presentar como opción al proyecto de la gestión.

¿Qué diferencia a nuestro proyecto del oficial?

Pensamos en un edificio para los estudiantes de las distintas carreras de grado de nuestra facultad, pensamos en pasillos fáciles de recorrer, en una cantidad de aulas que permita evitar el hacinamiento y mejorar la oferta horaria, pensamos en una ampliación de la biblioteca, en la construcción de una guardería, un comedor universitario, un auditorio, etc. Pero sobre todo, lo más rescatable de este proyecto que estamos llevando adelante es que logramos un trabajo en conjunto, y mostramos de este modo que no hace falta que el Banco Interamericano de Desarrollo financie proyectos públicos, ya que las investigaciones y planificaciones necesarias para la creación del nuevo edificio bien se pueden llevar a cabo con esfuerzos y trabajo conjunto, con interdisciplinariedad, participación, discusión colectiva y auto-organización.

Cómo surge y qué hace la Comisión por el Presupuesto…

Durante las asambleas y tomas de 2008 muchos compañeros que participábamos en aquel proceso coincidimos en algunas reflexiones, balances y conclusiones: en la facultad, muchos reclamos surgen de forma casi espontánea. Por lo tanto, cuando la intensidad de los conflictos disminuye, las reivindicaciones que lo motorizaban son olvidadas, pierden regularidad. Falta organización en los tiempos en que no necesariamente hay convulsión. Todo esto, muchas veces, repercute en (y se retroalimenta con) la escaséz de victorias del movimiento estudiantil. Grandes oleadas de conflicto que al retirarse nos dejan muy poco, si es que dejan algo. Con la intención de que esto no siga ocurriendo, para que haya una continuidad en nuestras reivindicaciones y un espacio en donde los compañeros podamos organizarnos discutiendo y accionando poco a poco, es que formamos la Comisión por el Presupuesto.

Durante el 2009, la primera tarea a la que nos dedicamos -junto a los objetivos arriba mencionados- fue la de no formular nuevos conjuntos de consignas vacías sino, en cambio, llenar nuestra lucha de contenido. Entender cómo se relacionan todas nuestras reivindicaciones: describir el vínculo, por ejemplo, entre un edificio en mal estado, la distribución del presupuesto asignado para la UBA y para la educación pública en general y de todo esto con la deserción, con calidad educativa, con las relaciones entre docentes, investigadores y estudiantes y con las estructuras de poder que dan forma a todas estas instituciones (nota de J: ¿me fui al carajo?). Al mismo tiempo, programar un plan que permita solucionar políticamente los problemas que tenemos los estudiantes en Puán. No sólo advertirnos sino empezar a buscar respuestas.

Por eso empezamos por el edificio, ya que consideramos en su momento que contenía muchos problemas en un mismo eje. Cuando comenzamos a indagar e investigar más profundamente este tema, nos enteramos de lo perjudicial que podía llegar a ser para los estudiantes y trabajadores de Filo el Proyecto de nuevo edificio que ya estaba planeando la gestión con financiamiento del BID. Es por eso que arrancamos por este punto nuestra lucha por el presupuesto, articulando nuestro trabajo con el de los docentes y estudiantes de la cátedra de FADU que decidieron aportar sus saberes a la propuesta de un proyecto de edificio alternativo.

En este marco, desde hace un año y medio, con nuestras limitaciones o errores, venimos realizando interesantes apuestas: hemos realizado numerosas actividades de difusión de la problemática, jornadas de discusión, elaboración y proyección de dos videos, una toma del estacionamiento, un cambio de dirección en la circulación de la facultad cortando la puerta de la calle Puán y abriendo la siempre cerrada salida de emergencia de Bonifacio, hemos planteado y discutido el problema en asambleas… Y todo esto lo realizamos desde las discusiones semanales que nos damos en el espacio de la Comisión, que sirvieron tanto para sumar más compañeros y difundir entre todos los estudiantes de Filo la problemática, como para advertir a las autoridades de la facultad que los estudiantes estamos dispuestos a organizarnos por lo que nos corresponde.

El balance que sacamos conjuntamente de este año y medio de trabajo cotidiano y constante es doble. Por un lado, hemos podido comprobar que si nos organizamos y sostenemos el trabajo gris alrededor de nuestros problemas, estamos más preparados para defender nuestras reivindicaciones, discutir nuestros problemas y plantear soluciones. Y esto no sólo cuestionando lo que hace la gestión de nuestra facultad, sino logrando articularnos con otros sectores de la UBA (por ejemplo, los docentes y estudiantes de la cátedra de FADU que trabajaron con nosotros el año pasado) para plantear propuestas afirmativas y generar incluso proyectos alternativos a los que se planean institucionalmente. Por otro lado, luego de numerosas visitas y largos peregrinajes para conseguir información en la Subsecretaría de Infraestructura de la UBA, la Secretaría de Hacienda, el Consejo Directivo, etc, hemos escuchado explícitamente en boca de quienes nos atendieron algo que ya intuíamos: que aunque logremos realizar el mejor proyecto alternativo de edificio, y aun sí logramos probar que las necesidades de las carreras de grado son prioritarias y más urgentes que las de postgrados o institutos, difícilmente logremos cambiar el curso de las cosas si no planteamos también la lucha política, si no le oponemos a los procedimientos burocráticos institucionales una organización y movilización real de los estudiantes para abrir la discusión sobre “el nuevo edificio”.

Sabemos, entonces, que para profundizar este camino es necesario que cada vez seamos mas compañeros los que demos la discusión por qué métodos adoptar, qué pasos dar a continuación, cómo avanzar en esta pelea, y así poder ir poco a poco ganando nuestras reivindicaciones. Es por eso que te invitamos a sumarte a la Comisión del Presupuesto.

VENITE A LA COMISIÓN POR EL PRESUPUESTO

TODOS LOS MIÉRCOLES A LAS 20HS EN EL PATIO DE PUÁN.

(SI CURSAS A LAS 21HS, VENITE UN RATO ANTES DE ENTRAR A CURSAR
SI CURSAS A LAS 19HS VENITE A LAS 21 QUE TODAVÍA ESTAMOS)

Nos presentamos…

NOS PRESENTAMOS…

¿De dónde salió esta comisión?

Para comenzar nuestro boletín, nos parece apropiado contar de dónde venimos (y hacia dónde vamos). La conformación de la Comisión por el Presupuesto fue propuesta en una de las tantas asambleas que se sucedieron durante septiembre, en las semanas de tomas (junto con otras comisiones de trabajo que se organizaron al calor del conflicto: la comisión de iniciativa, la comisión de prensa y difusión, la comisión de seguridad, etc.). Y surgió de la necesidad y de la preocupación de muchos compañeros (agrupados e independientes) que participaron en las medidas y actividades que se realizaron durante esas semanas, compañeros que vieron que era necesario abrir espacios de participación y de debate, ya que las instancias que nos estábamos dando comenzaban a mostrar sus limitaciones. Así y todo queremos dejar bien claro que para nosotros, desde el momento en que discutimos y nos movilizamos por el presupuesto como lo hicimos este año, estamos empezando a ejercer la posibilidad de la gestión de la universidad por todos los que están implicados en la educación.

Hemos terminado una pequeña etapa de agitación, (con sus también pequeños resultados, pero que es importante señalarlos, ya que demuestra que sólo podemos conseguir resultados organizándonos y luchando) y vemos en esta comisión el pequeño saldo que nos dio todo este proceso de lucha.

Entendemos que procesos como estos llegan a su fin por errores y falencias que debemos evaluar, pero sabemos que también vuelven a reanudarse, y por esto vemos en esta comisión la posibilidad de continuar el debate para estar mejor preparados para volver a salir a pelear. Así comenzamos las discusiones en nuestras reuniones, en torno al ahogo presupuestario que padecemos, sus consecuencias en nuestra cursada cotidiana, en la calidad de nuestra educación, en nuestro acceso a ella -que cada vez es mas difícil-, y a su vez buscamos encontrar la raíz de este problema, que es una tarea complicada pero necesaria, ya que si queremos erradicar este problema debemos encuadrarlo en sus causas mayores. Y creemos que tanta discusión tiene sus fines: nos juntamos para profundizar el análisis en el debate, para así poder profundizar la lucha. Por esto buscamos, a su vez, dilucidar cuáles son los pasos a seguir, cómo le damos continuidad a este proceso que se quedó trunco.

Para esto editamos este boletín, para dar a conocer los debates que aquí comenzamos e invitar, a su vez, a todos y todas los y las estudiantes y docentes de Filosofía y Letras a que se acerquen a continuarlo, para que la discusión esté en boca de todos. Vemos al boletín de la comisión como una herramienta. La idea es que este material aporte a discutir el cómo y el qué de la lucha. Como entendemos que las conquistas en cuanto a reclamos no se nos conceden, sino que las arrancamos con la lucha, y como entendemos que la lucha se hace mas fuerte con organización, y que la organización se hace más fuerte con el hacer de todos y todas, queremos dar a conocer este espacio para que crezca.

¿Qué es la lucha presupuestaria?

Este año ha mostrado que la lucha en todos los ámbitos de la educación pública sigue siendo un eje de construcción y de enfrentamiento. Vimos que en nivel primario y secundario docentes y estudiantes han dado una dura pelea por becas, viandas y salarios. En la universidad de Buenos Aires vimos como en Arquitectura se desarrolló la lucha contra los 180 despidos encubiertos; en Sociales la demanda de Edificio Único articuló la pelea; en Medicina la falta de gas y el atentado privatista del gobierno de Macri que intentó recortar las plazas para las prácticas laborales para la Facultad estatal a favor de las privadas fue el eje; en la sede de Merlo del CBC la lucha fue por mantener abierta la única sede del Oeste que pretendía ser cerrada.

Así, a comienzos del segundo cuatrimestre de 2008, al calor de todos estos conflictos, los estudiantes de filo nos organizamos y salimos a luchar por la educación pública, reclamando en primer término un aumento presupuestario expresado en la consigna: ¡Triplicación de presupuesto ya! La idea es aportar a que la consigna sea algo mas que una consigna. Fundamentar nuestra lucha es parte de la lucha.

¿En que se expresa la falta de presupuesto en filo?

En la enorme cantidad de docentes ad-honorem, los míseros salarios de los docentes que sí cobran, las pésimas condiciones edilicias y de cursada (aulas insuficientes e inadecuadas, techos que se caen, falta de luces de emergencia), la inexistencia de una guardería para las/los docentes, no-docentes y estudiantes madres/padres, la falta de oferta horaria, la inexistencia de boleto universitario. Ante esta falta de presupuesto las autoridades de la facultad impulsan sistemáticamente la privatización de segmentos completos de la educación, como en el caso de los postgrados y el laboratorio de idiomas, así como la participación en negocios con empresas (como las pasantías laborales y los convenios con empresas). Esta generación de recursos que el Estado no aporta, vía privatización (el eufemismo con el que se nombran es “recursos genuinos”), funciona commarcha 2008o un autoajuste. Frente al ahogo presupuestario no se enfrenta a la causa sino que se propone una adaptación privatista.

¿A que responde la falta de presupuesto?

Año tras año, gobierno tras gobierno, la educación pública y la salud pública han sido variable de ajuste cuando las cuentas del Estado no cierran. La prioridad del presupuesto estatal gira en torno a “honrar las deudas” y subsidiar a las patronales. Hoy, que vemos crecer una crisis económica mundial, de magnitudes solamente comparables con la crisis de los ’30, la educación, junto con las condiciones de vida de los trabajadores y la salud, será uno de los primeros en sufrirla. Sabemos que, como han hecho históricamente, el gobierno y la clase dominante buscarán descargar sobre la educación su crisis, profundizando la miseria en la que vive hoy, limitando el ingreso, reduciendo el presupuesto (directamente o a través de una devaluación de la moneda como proponen algunos sectores industriales y rurales), o bien rebajando el ya deplorable salario docente. En este sentido creemos que la lucha presupuestaria debe tomar más fuerza que nunca, peleando por la educación pública y gratuita, frenando los planes privatistas.
La universidad, a partir de la importante colaboración de autoridades y sus aliados (las famosas “camarillas”), no es ajena a esta dinámica del ajuste. Es que para los que manejan los hilos de este país y de la universidad, la formación profesional tiene que reducirse a generar adeptos a sus intereses. De esta manera, en carreras como ingeniería, medicina, o biología (por nombrar algunas) se busca que los profesionales aporten a la rentabilidad de las empresas, desarrollando medicamentos, maquinarias o tecnología para maximizar sus ganancias. En el caso de filo, y de las ciencias sociales, lo que se pretende es que los intelectuales hagan servicios sociales defendiendo las más oscuras y nefastas políticas: tal es el caso del dekano Trinchero, que ha defendido permanentemente a este gobierno, o L. A. Romero y Guariglia con la nefasta teoría de los dos demonios. También en nuestra formación como futuros docentes aprendemos a acostumbrarnos frente a las malas condiciones de estudio, y por lo tanto a no luchar por nuestros derechos, ni a formar a los estudiantes en el pensamiento crítico y antisistémico.
En definitiva, para controlar los planes de estudios, la formación profesional, e incluso al movimiento estudiantil, gobiernos de turno y empresarios buscan aumentar la restricción en el acceso a la educación: por medios directos como los filtros y exámenes de ingreso, o indirectos negando el acceso a becas, apuntes gratis, boleto estudiantil, etc. Conjuntamente, la promulgación de leyes de “regulación” como la LES o las nuevas propuestas de leyes de educación superior del gobierno K, habilitan esas prácticas de privatización encubierta donde todo lo que no sea el ciclo de grado se vuelve posible fuente de recursos “genuinos” para cada gestión.

La inflación castiga a todos…
La lucha por presupuesto y la lucha por salario.

Es muy común que la lucha universitaria sea disparada por la lucha salarial docente que muchas veces activa el movimiento espasmódico de los estudiantes, que resignifican la coyuntura en términos de lucha presupuestaria: un objetivo mas global pero que se reduce a la consigna, y que en los hechos funciona como movilización y presión para conseguir los aumentos salariales (ni siquiera siempre) y deja de lado el mentado aumento de presupuesto como consigna vacía nuevamente. Reproducimos así dos formas de la estructura universitaria: por un lado los docentes son el sujeto con iniciativa y preponderancia en la universidad; por otro lado reducimos (como hace el Estado hoy) el problema de presupuesto al problema salarial (mas del 90% del presupuesto es para cubrir salarios).

Para superar esta encrucijada de la lucha universitaria tenemos que desarrollar un pensamiento político distinto: la lucha por el salario en el contexto inflacionario no es sólo una lucha de cada gremio, debe ser una lucha social. El salario de los trabajadores es el salario directo que se percibe por las tareas desempeñadas; pero también existe un salario indirecto, que son una serie de bienes a los que se accede sin gastar directamente del salario propio, un acceso a mayores valores de uso sin que pasen como “gasto” del propio salario. Es decir, se definen las condiciones de reproducción de los trabajadores en términos más amplios de lo que estrictamente alcanza el poder adquisitivo de cada salario en particular. En general, la salud pública, la educación pública, centros culturales, bolsones de comida, guarderías, etc. funcionan de esta forma, como parte de nuestras condiciones de reproducción pero no “gastadas” directamente de nuestro salario particular. Casualmente en la universidad nos encontramos dentro de una de esas instituciones de educación pública, de ahí la necesidad de articular una política que de una respuesta más social que corporativa al problema del presupuesto.

La lucha por presupuesto debe plantearse como una lucha de reapropiación de recursos en la forma de salario indirecto: debemos articular con los docentes, pero no debemos alienar el planteo de presupuesto en el inciso 1 (el salarial) y mucho menos debemos poner por delante de las reivindicaciones generales la particularidad de los docentes. Reconozcámoslo, en los censos de la UBA sale que un 60% del estudiantado trabaja y financia sus estudios. ¿Cuántos de esos trabajadores estudiantes pueden negociar gremialmente sus salarios y conseguir aumentos? ¿Cuántos de esos estudiantes trabajadores podrían organizarse en el seno de la facultad y luchar por la disminución del “gasto” salarial que implica el estudio? Estudiar, lo sabemos nosotros que lo hacemos, es caro. Si uno quiere tener los libros, si uno quiere seguir al día las materias, si uno quiere especializarse, si uno quiere poder cursar todas las clases que da una materia, la cantidad de plata necesaria es realmente significativa.

Una de las consignas podría ser entonces que la lucha por presupuesto en la educación es una lucha contra la inflación que ataca principalmente al salario de los trabajadores. Esto además podría ayudar a redimensionar las luchas en otras instancias educativas mucho mas masivas que la misma universidad, como son las escuelas medias y primarias.

marcha 2008

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¿Por qué canales entra la guita y por donde se va?

Esta es una pregunta que nos hacemos todos, con la idea de poder modificar la respuesta. Democratizar la universidad es abandonar esa aceptación pasiva de que una pequeña camarilla con privilegios ‘administra’ -o más bien hace lo que se le canta- con lo que los estudiantes necesitamos para seguir estudiando.

Además de que el presupuesto es irrisorio, y cuesta mucho pensar cómo ese dinero “mantiene” la estructura de la universidad más grande del país, lo que también es preocupante es como ese presupuesto se maneja, y qué sucede en el medio que hace que los estudiantes no seamos dueños de lo que nos corresponde. Hablamos de una universidad donde los estudiantes somos la abrumadora mayoría. Y esta abrumadora mayoría no puede decidir sobre los destinos del dinero que ingresa a la facultad, ni qué quiere estudiar, cómo quiere hacerlo y para quién quiere hacerlo.

La gestión del presupuesto debe ser democrática, no podemos seguir dejándola en manos de las camarillas que se reparten la torta y llevan adelante el autoajuste. Lo verdaderamente democrático es la autogestión conjunta de estudiantes, docentes, no-docentes, y abierta a la comunidad. La discusión y distribución del presupuesto tiene que ser pública -no tras las bambalinas que garantizan las prebendas-. Es necesaria una discusión acorde ya no a sostener la actual universidad, sino a pensar los pasos hacia la construcción de una universidad libre y crítica del poder estatal y empresarial, que nos permita la aproximación a la realidad y no a la reproducción del orden actual. Esta mirada nos puede ayudar a romper con el cerco del mundillo universitario y propagar nuestra lucha en el resto de la sociedad, porque efectivamente la educación es un problema social. Lo es y no sólo por una cuestión económica, de pauperización material, de deterioro de los salarios reales, directos e indirectos; también lo es en igual plano de relevancia en contra de la pauperización cultural, de la dominación en el plano ideológico, dentro y fuera de este ámbito. Estos planos no están disociados.

De eso hablamos cuando pedimos democratización.

Que los estudiantes podamos apropiarnos de este lugar que ya nos pertenece formalmente, pero pasando a ser parte en la toma de decisiones. Básicamente estamos diciendo que mas allá de las diferencias de formación académica entre estudiantes y docentes, esto no debe llevarse al terreno de la política. Sabemos que su razonamiento elitista, llevado hasta el final, implica proponer el gobierno de los sabios para el país donde los “cultos” gobiernan a los “ignorantes”.

¿Qué está en juego en definitiva en la lucha presupuestaria?

La realidad es que, más allá de los números, la lucha por el presupuesto y la democratización es parte de la lucha por que la universidad no esté al servicio de los poderosos, sino que sea un espacio de formación donde puedan entrar los trabajadores y demás sectores populares con los menores sacrificios posibles. Y esto conjuntamente con la redefinición de las funciones que hoy cumple esta facultad, donde el ejercicio del pensar y la crítica sea accesible a las mayorías trabajadoras y se aporte a romper la división entre trabajo manual y trabajo intelectual (donde la producción de sabios es paralela a la producción de ignorantes) propia del sistema capitalista.

¿Por qué una comisión de lucha por presupuesto?

La comisión que conformamos al calor de las asambleas y del proceso de este cuatrimestre busca darle una continuidad al conflicto, desarrollando una instancia de participación de todos los estudiantes para debatir profundamente qué implica nuestra lucha, cómo organizarnos, y a partir de este intercambio llevar adelante nuestros reclamos.

La Universidad no tiene sólo un problema económico
¿Cómo articular el problema presupuestario con la producción de conocimiento?

Los procesos que se vienen dando en las distintas carreras de nuestra facultad (filosofía, antropología, historia, artes, etc) en relación con las posibles reformas de los planes de estudios vigentes, se encuentran directamente relacionados con los problemas del presupuesto. La primera vinculación es clara: pensar en nuevos planes de estudios es – entre otras cosas- pensar en nuevas materias, nuevos contenidos, cátedras paralelas, es decir, más cargos y más rentas.

Pero más allá de esta primera vinculación que salta a la vista, la relación entre las reformas de los planes de estudio y la lucha por el presupuesto es un poco más profunda. En casi todos los casos, los procesos de reflexión sobre la currícula de cada carrera surgen a partir de un cuestionamiento más amplio: qué se produce en la facultad, cómo se produce y para quien. Y si el ahogo presupuestario forma parte de una política estatal que ajusta cada vez más la educación pública, también el modo en que se organizan las distintas carreras responde a esta misma lógica.

Más allá de las pretensiones de autonomía y la aparente desvinculación que hay entre aquello que estudiamos en las aulas y la realidad que vivimos día a día, lo cierto es que en nuestra facultad se formas los intelectuales orgánicos de los distintos sectores de las clases dirigentes (hoy por hoy tenemos funcionarios estatales, escritores de diversos medios de comunicación, referentes del gobierno, el campo y otros sectores capitalistas). Y si esto es así, también el funcionamiento mismo de la facultad, desde la especialización, la fragmentación, las formas de examinación, la reproducción de saberes estériles, las formas de estudiar, y la apropiación individual de la producción de conocimiento, garantizan de diversas maneras que se reciban unos pocos, y con mayor frecuencia aquellos que están dispuestos a acatar las normas de la “forma académica”.

Entonces, si la lucha por el presupuesto y la democratización nos plantea la pregunta acerca de qué facultad queremos, para quién y cómo producimos conocimiento, en este camino nos hemos de encontrar inevitablemente con quienes – desde la reflexión sobre el plan de estudios de cada carrera – vienen formulándose esas mismas preguntas.

¿Cómo construir un pliego de reivindicaciones?

Tenemos que construir a la vez consignas y argumentos (un programa), para exigir una resolución por parte de las autoridades. Abajo siguen una serie de ideas. Claro que no todo va a ir con el mismo nivel de prioridad ni de urgencia. Esto es solo un aporte a lo que tenemos que construir entre todos: las prioridades y las estrategias. Simplemente presentamos acá una serie de problemas y argumentos.

Franja Horaria:
Acá simplemente se trata de articular el tema de la cursada en varios niveles. Primero, que todas las materias se puedan cursar en su totalidad en todas las franjas horarias (los tres turnos: mañana, tarde y noche). Esto, así dicho, tendría implicancias directas sobre la planta docente, así como sobre la composición de las cátedras (cómo hacer para que el mismo titular de tres teóricos en los tres turnos). Además habría que recordar que los prácticos deberían poderse separar cuando superan los 30 estudiantes, como se hace en los cursos de media y EPB en provincia de buenos aires.

  • Títulos y analíticos:

Hablamos de la necesaria aceleración de ambos trámites. En el caso de los analíticos no es tanto la aceleración de la entrega sino de la incorporación de las actas al porcentual de materias. En el caso de los títulos, todos sabemos que es necesario que al menos se respete el tiempo establecido de máximo 6 meses después de iniciado el trámite, como en la mayoría de las instituciones educativas. Esto es básicamente un reclamo de orden laboral: sabemos que por un lado con el 50% de las materias podemos desempeñarnos como docentes, y por otro el título en mano es lo que nos habilita a titularizar horas e inscribirnos en los listados oficiales y no complementarios.

  • Apuntes y libros:

En el caso de Filosofía y Letras los libros y los apuntes son nuestras herramientas de trabajo principales, tanto en la formación de grado como en la continuidad de la formación en otras instancias, así como en el trabajo docente. El componente de gasto que implica tener toda una materia es bastante alto. Pretendemos pues reducirlo, llevarlo lo más posible a cero. De esta forma no solo disminuimos nuestro componente de gasto sino que también abrimos la posibilidad de pensar que sea más fácil el acceso al estudio universitario.

  • Necesitamos primero que nada que la facultad tenga una política de actualización de la biblioteca: todo libro citado en un programa debería estar en la biblioteca (al menos tres copias). Para agilizar esto se pueden unificar las bibliotecas de los institutos con la de la facultad, para poder disponer así de esos libros y revistas mas actualizadas, ya que los institutos funcionan en horarios complicados y muchas veces ni siquiera están en la facultad (en historia, en particular, están todos en 25 de mayo donde hacer una fotocopia es un suicidio).

Financiamiento completo de tres materias cuatrimestrales (becas de apuntes al 100%) universal ¿Por qué vamos a reducir las becas a la demostración de la falta de posibilidades para comprar los apuntes? En un contexto de inflación y precarización laboral las seguridades de salario en los mas jóvenes son irrisorias, y la educación para que realmente sea gratuita tiene que poder facilitar los materiales de estudio a los estudiantes.

Por último, siempre se puede llevar esta lucha hacia otros ámbitos: cuestionar el negocio editorial, exigir acuerdos con las editoriales donde haya una producción de las mismas destinadas a las universidades y que los estudiantes podamos disponer en las bibliotecas. Conseguir compilaciones internas de artículos y capítulos de libros que sirvan para cada materia de la facultad y que no se comercialicen sino que se entreguen a los estudiantes anotados en las materias.

  • Comedor Gratuito:

Como en las escuelas primarias básicas (EPB) y en las escuelas secundarias básicas (ESB) de provincia de buenos aires, y en escuelas primarias y medias de capital federal, nos podemos plantear que la existencia de un comedor universitario, bajo gestión estudiantil, alivia la estadía en la facultad para aquellos que cursamos o trabajamos en ella. Tanto docentes, como no-docentes y estudiantes podríamos acceder a una comida en el marco de la facultad. Esto no sólo tendría efectos económicos sino que serviría para tener un espacio de reunión (esa maravilla de compartir la comida) entre todos los claustros, significativamente reducidos todos a una igualdad muy real: todos comemos mas allá de los títulos.

  • Laboratorio de idiomas:

Tratándose de un departamento de la facultad ¿por qué es arancelado? En principio para los propios estudiantes de la UBA, pero también en general, debería ser gratuito como toda la educación. Esto tiene algunos problemas: el mas inmediato es que toca directamente al salario de los no-docentes que reciben parte de sus salarios de estos recursos. Es lo que llamamos política de desfinanciamiento y autoajuste, responder con recursos de espacios privatizados a lo que debería responder el ministerio de educación.

  • Postgrados:

También planteamos acá la necesaria gratuidad real de los postgrados, como mínimo para todo egresado de la UBA, ya que acá se juega el acceso a títulos que implican la inserción en la carrera académica. Esto no debe implicar la contraprestación en forma de trabajo no remunerado.

  • Becas de estudio:

Este tema es bastante desconocido por nosotros: ni sabemos cuántas hay, ni cuánto es el importe otorgado. Una beca de estudio permite al estudiante no trabajar para estudiar (al menos en parte, porque las que conocemos –por ejemplo, la Sarmiento- son bastante bajas). Entonces primero que nada está el tema de la masividad del otorgamiento de becas.

Pero también este reclamo tiene la capacidad de generar un discurso que permita acumular hacia fuera de la facultad, una suerte de discurso mas general que haga mella en la “sociedad” y legitime nuestra lucha, es decir una consigna y un discurso de legitimación sobre todo: becas de estudio equivalentes al costo real de vida. ¿Por qué esto? Pensamos que de esta forma se puede construir una idea doble: por un lado, esto plantea como horizonte que nuestra preocupación como jóvenes está en el trabajo en negro y mal pago, en el trabajo precarizado que nos obliga a hacer malabares para continuar cualquier actividad que no sea la disponibilidad hacia el trabajo. Así nos presentamos con una reivindicación a favor del blanqueo del trabajo. Además, decimos que el estudio así financiado permite el desarrollo educativo de la población hasta niveles universitarios sin la presión del día a día, lo cual también disminuiría la presión sobre el mercado de trabajo y generaría, a su vez, que la calificación de la mano de obra sea una posible presión al alza de los salarios.

¿Qué es un plan de lucha?

Así como creemos que hay que profundizar en la construcción del pliego de reivindicaciones también creemos que hay que definir con más precisión que es un plan de lucha.

Un plan, una serie de pasos, una serie de acciones, que en su continuidad se definen como plan de lucha con el objetivo de forzar a las autoridades a que reconozcan y respondan a nuestros reclamos.

Por lo tanto el plan de acción debe ser una serie de medidas (graduales, que crecen en extensión y confrontación) que permita obtener una respuesta favorable. Claro que esto se define evaluando las fuerzas propias y las demandas que tenemos (toma de facultad, escrache al decanato, marchas al ministerio o al rectorado, cortes de calles, volanteadas, jornadas de discusión, clases públicas, radio abierta, etc.).

Una tarea pendiente de nuestro movimiento es la construcción conjunta de un pliego de reivindicaciones y un plan de lucha para conseguirlas.